Mediación intercultural – labor de intérprete en el siglo XXI

Una intérprete mediando entre dos personas

En la época de la inteligencia artificial, una podría pensar que actividades profesionales como el desarrollo de código, la creación de contenidos o la traducción ya pueden realizarse por completo sin intervención humana. Sin embargo, en este artículo vamos a ilustrar cómo la labor de una traductora o, mejor dicho, de una intérprete crea un valor añadido para lograr una mejor relación interpersonal en el ámbito empresarial.

Cuando se trata de interpretación, es decir, traducción oral, es importante remarcar el verdadero significado de “interpretar”. La mente humana es incapaz de leer pensamientos: cuando escuchamos o leemos algo, lo entendemos a nuestra manera, es decir, lo interpretamos. En un contexto de interpretación interlingüística, cuando una intérprete ayuda a entenderse a dos personas que no comparten un mismo idioma, la interpretación ocurre tres veces: la intérprete comprende a su manera las palabras de cada interlocutor, y cada interlocutor interpreta a su vez lo que la intérprete transmite. Esto quiere decir que un trabajo de interpretación humana nunca será como una traducción literal hecha por Google Translate.

Este aspecto tiene sus desventajas, por supuesto, pero también grandes ventajas. Imaginemos que se trata de interpretación ruso–español en Ourense. No solo es comunicación interlingüística, sino también intercultural. Mi experiencia como intérprete de ruso–español me muestra que, a menudo, los hablantes de ruso perciben los ritmos españoles como muy lentos, por lo que suelen presionar para obtener el resultado deseado con más rapidez.

Por otro lado, el idioma ruso puede sonar grave o rudo al oído de una persona hispanohablante, lo que genera una impresión de desconfianza o la sospecha de que el interlocutor está enfadado. Cuando no comprendemos el idioma, tendemos a apoyarnos demasiado en el lenguaje no verbal. Y este, aunque las culturas sean vecinas, puede no coincidir. Así, surgen con frecuencia conflictos o malentendidos que una mediadora intercultural puede prevenir o resolver.

Nuestra metodología de mediación intercultural en Ourense

En Idiomáticus aplicamos una metodología propia de mediación intercultural y mediación empresarial. Supongamos que tenemos una reunión de trabajo en Ourense y que, como intérprete ruso–español, debemos garantizar que ambas partes se comprendan. Primero, analizamos si hay indicios de malentendidos o tensiones. Para ello, obtenemos información sobre el tema de forma informal antes de que la reunión empiece. Si detectamos que las partes no se entienden más allá del lenguaje, aplicamos la llamada “metodología del escudo”.

Este método consiste en usar comunicación asertiva y sintética para destilar el significado del mensaje y filtrar las emociones innecesarias. El papel de la intérprete es clave: debe absorber la tensión e irritación de ambas partes con profesionalidad, sin ponerse a la defensiva y reconduciendo siempre la conversación hacia un cauce productivo.

Cuando la otra parte escucha el mensaje de forma calmada, sin ataques, puede por fin “bajar el escudo” y comprender el sentido puro. Esto no solo mejora la comprensión mutua, sino que facilita comparar puntos de vista y expresarse mejor. La labor de una intérprete español/ruso o español/inglés —una combinación que, según el origen del cliente, puede presentar incluso más diferencias culturales— consiste en favorecer este intercambio limpio, “eliminando” los elementos que no favorecen el progreso de la mediación.

El equilibrio entre fidelidad y adaptación

¿Hasta qué punto una intérprete puede modificar el mensaje? Como hemos dicho, nunca actuará como una máquina, pero tampoco inventará información. Aquí radica el talento y el método de Idiomáticus, especialistas en interpretación y mediación intercultural en Ourense en combinaciones entre español, inglés, ruso e italiano.